En la tarde del 14 de abril de 2026, el Pleno del Congreso de los Diputados se abrió con un sentido minuto de silencio en memoria de las víctimas de violencia machista, Amaia y Tulia Esther, quienes fueron asesinadas en Bilbao y Córdoba. La presidenta del Congreso instó a los representantes a recordar la seriedad de esta problemática social que continúa afectando a miles de mujeres en el país.

La gravedad de este momento fue subrayada por la intervención de diversos grupos parlamentarios, donde se abordaron temas candentes como la violencia institucional contra las mujeres. Un miembro del Grupo Parlamentario Republicano evidenció el horror de las condiciones que enfrentaron miles de mujeres durante el franquismo, al ser encerradas de manera injusta en el Patronato de Protección a la Mujer sin haber cometido delito alguno. El reconocimiento de estas heridas históricas es esencial para avanzar en los derechos humanos y la justicia social.

Varios intervinientes también denunciaron las condiciones inhumanas que prevalecieron en el Patronato, describiéndolo como una estructura de violencia organizada que humilló y sometió a mujeres y menores. Estas declaraciones fueron acompañadas de un clamor por reconocer la violencia institucional, lo que se traduce en una llamada a la acción para mejorar los sistemas de protección de menores, los cuales, según se argumentó, están en crisis.

El debate continuó con el análisis de una Proposición de Ley presentada por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, que busca regular el uso de velos integrales en el espacio público. Durante esta discusión, se enfatizó la importancia de los derechos humanos y la dignidad intrínseca de cada persona, en marco de un rechazo a la invisibilización de ciertas prácticas culturales que se consideran opresivas.

La sesión estuvo marcada por intensos momentos, incluyendo la crítica decidida de varios miembros hacia la hipocresía de ciertas posturas políticas en lo que respecta a la defensa de los derechos de las mujeres, lo que culminó en algunos momentos de tensión. Esta dinámica revela no solo el fragor del debate político, sino también una profunda lucha por los derechos humanos y el reconocimiento de las injusticias del pasado.

El Pleno del 14 de abril evidenció la necesidad imperiosa de abordar momentos difíciles en la historia, en un contexto donde las luchas por la igualdad y la justicia social siguen siendo relevantes y necesarias.