La Novena Cumbre de Presidentes y la Decimoctava Sesión Plenaria de la Asamblea Parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo (APUpM) se ha celebrado en Málaga del 25 al 27 de junio de 2025, marcando el final de la presidencia española, que ahora pasa a Egipto. Este encuentro ha reunido a presidentes y jefes de delegación de parlamentos nacionales y de la Unión Europea, con el objetivo de abordar los retos políticos, sociales y medioambientales que enfrenta la región mediterránea.
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, abrió la cumbre enfatizando que la región mediterránea enfrenta un incremento en la presión migratoria, en un contexto de inestabilidad política y conflictos persistentes. Armengol destacó la importancia de la diplomacia y el multilateralismo para restaurar la paz y fomentar el diálogo en la región.
Durante la cumbre, se adoptó una declaración que reafirma el compromiso de los países participantes con un Mediterráneo más solidario y estable. Esta declaración incluye un enfoque en la migración segura y ordenada, así como en el apoyo a soluciones duraderas para los conflictos en Oriente Próximo, la transición energética, el empleo juvenil y la condena de discursos xenófobos. Asimismo, se expresaron apoyos a iniciativas como el Pacto Mundial para la Migración.
El viernes 27 de junio, se celebró la Sesión Plenaria, donde se discutieron y adoptaron recomendaciones y propuestas de varias comisiones, abordando temas tales como derechos humanos, calidad de vida y medio ambiente. Este desarrollo es crucial, no solo desde una perspectiva política, sino también para la seguridad y bienestar de la población en la región mediterránea.
La APUpM, que reúne a 43 países y que antes formaba parte del Proceso de Barcelona, busca consolidar las relaciones y la cooperación regional. Durante la presidencia española se centrará en la situación migratoria en el Mediterráneo, considerando un enfoque integral para abordar las políticas económicas y humanitarias.
En conclusión, este evento no solo subraya la importancia de la cooperación internacional en un contexto de crisis, sino que también implica un compromiso a largo plazo para gestionar y mitigar los desafíos que enfrenta la región mediterránea en relación con la migración, el desarrollo sostenible y la paz.